Si estás aquí es porque eres compañera o compañero de andar,
Tu historia fue otra, tu pasado vio horrores que mis ojos no saben contar,
Pero nos saludamos,
Tu calle y mi calle se cruzan en un instante ínfimo para reconocernos.
Hubo miedo, hubo instantes de dolor y angustia
Hubo exilio, hay exilio.
Si te miro a los ojos y te sonrió
es porque siento el deseo de desaprender para construir en conjunto sabores de tierra y de panela cocida,
Maracuyá de tranquilidades.
Y Si, Si…
Si estoy en esta tierra y me asiento en ella es porque en los sitios donde estoy hecho raíces, mis pies se alargan y se detienen en un instante hasta tocar una arena tibia.
No te sé, te siento, no viví tu angustia, la percibo.
No supongo tu rabia acción, la escucho.
Tu boca habla, la mía escucha,
Boca, oídos ; oídos, boca;
Mirada, reflexión; corazón pensante, riñón palpitante,
Deseos de hablar…
Yo no te sé totalmente,
pero nos aprendemos.
A veces pienso que sé porque te has despertado alguna vez en una pesadilla o sé porque el insomnio pudo asomar en ti mism@.
Se por qué hablas y no quieres callar…
No callaste.
Y luchaste y sigues luchando.
Y me estremezco al pensar que eres más que un millón de ternuras concurridas.
Eres alguien que hace nacer palabras y florecer entendimiento,
Para fortalecer, para trascender.
Valoro tu andar…
Mientras la lluvia de Madrid azota árboles
Y el otoño nos cobija con hojas de un marrón
de diversas tonalidades.
Kata. Madrid, 29 de noviembre 2009.

veinteletras is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.