Friday, April 20, 2007

Poesía en mi menor


Un trozo de luna se paseaba entre las esquinas del universo

unos labios deseaban decir palabras llenas de ternuras con patas

unos ojos se despertaban al mundo y se sorprendían de sus colores

veían pájaros, estrellas, algas.

Una pregunta nacía en la fragancia de una rosa y un loro aprendía a hablar.

Todo parecía tener una belleza y cada belleza parecía tener todo.

Se descubría el mundo y se avanzaba, eran las ganas de viajar de nuevo,

de reír espacios desconocidos, de leer letras inquietantes, nuevas, densas.

Era todo y era cada esquina de la luna que crecía.

La luna crecía como ella.

Como ella…


20 de abril 2007

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Friday, April 13, 2007

La siguiente es una selección de Poesías para la gente que le gusta la palabra, el verso y el sueño


Autora: Catalina Carmona

 

Del libro de Poemas: “Mimo”

Paisaje de cima de montaña con amanecer radiante


De repente,

cuando me despierto en la mañana

me acuerdo de mí” Maria Mercedes Carranza


Cuando de repente me despierto en la mañana me

acuerdo de mí, con sigilo abro los ojos del pensamiento

y rozo sin miedo el borde de la cama para sortear el tiempo

y buscar mis zapatos desteñidos

me pongo el pantalón de las ilusiones

y la camisa de las dudas

para comenzar a solucionarlas en el camino del tiempo,

me voy acercando poco a poco a las ternuras de las que hablamos

veo los sitios, los tiempos, las voces,

me distraigo un poco con el desayuno y tomo leche de ternuras

y pan de pasiones escondidas,

tengo miel para azucararme el día

descubro mis ingenuidades y le doy un golpe a las angustias

pateo las injusticias que me azotan y levanto la

cabeza para salir a caminar



Al amigo de la Guitarra

mis condolencias,

A mi bella cantante, mi compañía.


De todos los caminos que posee la vida, invoco el camino de las flores y

el viento para que llegue a tu fantasma.

Entiendo el sentimiento del poeta, del músico, del sensible que se

siente tan sensible que no comprende y entiende las locuras del tiempo,

de nuestro tiempo. Y Santa fe de Bogotá donde las angustias hablan con

letras mayúsculas.

Tan sensible era el músico que no aguanto la nada del mundo

tan sensible era, que toco su canción de despedida

me acuerdo de su canto, me acuerdo de sus preguntas,

estaba angustiado por el mundo

y el mundo de sí mismo no lo perdono,

no se que pensar, no se que decir

solo hay un pedazo de angustia en el pecho que no se puede expresar a

ella, la cantante del “te quiero” la cantante con voces de ángel.

No se que decir, quiero golpear todo, pero solo puedo golpear las letras

y con ellas acompañar la infinita tristeza

Adiós músico,

Adiós Valiente Músico

que encuentres en los cielos lo que te negó la tierra.


25 septiembre 2004, Paris


La Guerra sirve a unos pocos


Quién inventó las guerras sabe que muchas veces
solo sirve a unos pocos, para que al final de todo
después de la muerte de muchos y muchas, se fortalezcan unos cuantos,
solo en algunos casos contados ha servido a la Democracia y el avance,
pero quién lleva el fusil, lleva un rostro de muerte y una carne carcomida
por el olor a muerto.
Quién lleva el fusil, se cree salvador pero no es más que un instrumento
para otros que dirigen las guerras con sus computadores y sus inventos,
quienes cuentan los muertos como muñecos,
por eso los que inventan las guerras no están interesados
en instruir a sus pueblos, a devolverles el saber que les han
arrebatado por siglos de oscurantismo
quienes van a las guerras suelen ser los más pobres, los
que ven en ella una solución para sustentar económicamente a sus familias
quienes van a la guerra, merecen vivir
y no morir por patrias inventadas de sangre o democracias falsas y pintadas
con color indeleble.

Quién inventa la guerra, ¡lo sabe!, pero sigue riendo feliz en
su despacho.






Del libro de poemas: “MIS OJOS OIDOS”


El exilado y la exilada

El exilado le teme a los muertos

a la injusticia, al odio supremo de la injusticia.

El exilado se ve a sí mismo y

a veces no se reconoce como tal,

y la exilada, callada le cuesta decir,

soy exilada, pensé en el sonido de

aquel nombre tal vez sin entenderlo

porque aún no entiendo que es exilio.

Pero no puedo callar, ni dejar de hacer.

Los exiliados tal vez sean nombres borrados de los

expedientes secretos de los que viven

cotidianamente sin insomnio.

llevo tres años de insomnio, los mismos

años del

exilio.



L’homme exilé et la femme exilée

L’homme exilé a peur des morts,

De l’injustice, de la haine suprême de l’injustice


L’homme exilé se voit et

Des fois ne se reconnaît pas tel qu’il est,

Et la femme exilée, silencieuse, a du mal à dire:

Je suis exilée, j’ai pensé au son de

Ce nom, peut-être sans le comprendre

Parce que je ne comprends toujours pas ce qu’est l’exil


Mais je ne peux me taire, ni rester en place.”

Les exilés sont peut-être des noms effacés des

Dossiers classés sans suite de ce qui vivent


Au quotidien sans insomnie.

J’ai trois ans d’insomnie, mon exil a le même âge.»

Traduction d’après Sonia El Amri

 

 

 

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Poesias

 


Ventitres al cubo



XXIII

Se convierte en pez volador

Si transmigra la mariposa?

Entonces no era verdad

Que vivía Dios en la luna?

De qué color es el olor

Del llanto azul de las violetas?

Cuántas semanas tiene un día

Y cuántos años tiene un mes?

Pablo Neruda, el libro de las preguntas



¿Dé que color se despedaza un mito?

¿Cómo unir un buho y la sonriente hiena sin miedo al terror de nuevos seres creados por el curioso y implacable ser humano?

¿Cómo le dices a una paloma que le amas?

¿A que sabe el camino más corto a la no melancolía?

¿Cómo me quito la dependencia a la poesía sin morir en el intento?

¿Cómo son los ojos del enamorado, y a que saben sus labios?

 

 

 

Mujer mirando por la ventana


No se que quieres que te diga

que no aprendí a manipular los fantásmas de la vida

sino más bien a saborearlos, a sortearlos

a veces a soportarnos

nunca a huirlos

Que puedo decir, que los fantasmas aparecen como

pequeños deseos hasta verse azotados por la congoja y

maltratan mis sonrizas

mientras tanto es la escritura la que asoma

y con ella me deleito a pedacitos hasta corroborar

las ternuras de la nada y las caricias de los hoyos negros

confienzo que no estoy aqui ni en ningún sitio

que solo estoy donde la calle no llora

y donde las noches se alargar y el día se va volviendo

cada vez más pequeñito, si

Allí estoy, donde empieza a calar el frio en los huesos

y el amante me busca huyendo se sus propios congojos

aqui estoy entre las paredes y los monumentos a las guerras

entre la sonrisa de mis familiares más cercanos

y la planta de flores rosadas.

21 de noviembre



Mujer coloreando la pared


¨hay buscando consuelo, buscando paz

y tranquilidad, el viejo Miguel del pueblo

se fue muy decepcionado, yo me desespero y me da dolor

porque en la ciudad, tiene su destino y tiene su mal para

el provinciano¨


Adolfo Pacheco Anillo

No hay trabajo, sin papeles

Sin trabajo,

No hay trabajo,

Las cuentas no dejan de aparecer

y tus ojos me parecen un poco lejanos

y yo deseo saber si podemos construir algo entre

los dos que tenga historia y no acabe en tragedia

y si acaba en tragedia por lo menos haya historia

y mis labios se humedecen pensandote

y mis desgracias no parecen desgracias sino retos

y lo agradezco

miro el reto para desvanecerlo, para atacarlo

para irritarlo, para suprimirlo, para superarlo

lo miro y le quito la cabeza, lo devoro,

como me gustaria devorar al ser amado

allí esta él,

allí al otro lado de la ciudad, al otro lado de mis

sueños, ojala esta vez no se rompa el hechizo o mejor

que nazca.

Noviembre 22

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Murió el Dictador

Se cumplió el principio del conjuro:

“Ojala pase algo que te borre de pronto, una luz …”

Silvio Rodriguez

Augusto Pinochet Ugarte, las banderas de la impunidad se quedaron hablando por ti y ahora somos otros los que recogeremos tus pasos y destaparemos lo que quisiste tapar en vida, ahora somos otros los que en nombre de tu violencia hablaremos de la memoria histórica enterrada en los anaqueles de tus mandos de manivelas ensangrentadas y llenas de terror.

¡17 años de dictadura!, aprovechaste que Salvador Allende te dio la nominación de “comandante en jefe de las fuerzas armadas chilenas” para apretar tu daga maldita en la espalda de uno de los líderes latino americanos más conocidos de la historia del siglo CA.

No te cansaste con tu daga de hierro y asfalto, violentaste los deseos de un pueblo y un 11 de septiembre arremetiste contra la democracia y el deseo de un pueblo de tener un líder en concordancia a las luchas populares, estudiantiles, campesinas, indígenas, etc.

Te vemos ahora en tu tumba, pero sobre ella simbólicamente se acercan las animas del pasado para asustarte y darte tu merecido, cómo en los cuentos de hadas, cómo en los cuentos de nuestros antepasados indígenas, donde el que hace el terror es castigado al otro lado de la sombra, aunque hubiésemos querido que no te fueras en la impunidad sino pagando realmente los crímenes cometidos.

Un 27 de junio de 1974 te auto proclamaste jefe de la nación, con la sangre, torturas como en el campo de concentración de Villa Grimaldi donde más de 5000 prisioneros de guerra fueron torturados y otros que aún no se sabe con certeza, asesinados y desaparecido.

Te fuiste construyendo tu casita de cristal y de bosque falso, y creaste la historia de auto nombramientos como en 1988. Hasta que el pueblo pudo evitar los laberínticos y oscuros caminos de tu nombre y se cansó de tus “Estragos” con tu dictadura fascista, Hasta que en 1990 se votó al “NO” de tu nombre y llegó Patricio Aylwin al poder, pero tus pasos eran bien pensados y te auto proclamaste senador vitalicio y comandante en jefe del Ejercito.

Te caracterizaste por creaciones nefastas como; Operaciones de apoyo a la red de persecución de exiliados y líderes chilenos como fue “la Operación Cóndor” que además fortalecía los poderes fascistas latino americanos de la época.

¿Se cree que tu nombre debe ser elogiado?, ¡no!. Tu nombre quedará entre los que mostraron que los crímenes de lesa humanidad no hacen llegar a ninguna parte, porque de tu legado corroído no quedó nada elogiable. De esa sarna enloquecida de cabeza sólo quedó el odio a tu nombre, el horror de la dictadura, la verdad de un desastre.

Por más que intentaste tapar las Olas de lo visto, no había nada entre tus cejas que no fuera agresiones, firmas de torturas, firmas de sentencias de muerte, firmas de sentencias de desapariciones, firmas de sentencias para que algunos niños hijos de los valientes críticos de tu Estrago fueran adoptados por gente en otros países lejanos o en Chile.

¡Mueres Pinochet! entre tus rejas de humo, a los 91 años de mentiras, a los 91 años de conductas que iban contra la humanidad, a los 91 años de hacerte amigos de regímenes y de presidentes innombrables como Nixon que apoyaron e inventaron tus Estragos.

Mueres y no volverán otros como tú, !así se cierra el conjuro!.

Neftalí Reyes y Katalino Buendía.

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Thursday, April 12, 2007

El hilo de Ariadna.

Por: Catalina Carmona

 

PLAZA DE LA IGLESIA DE LA CANDELARIA, es de noche, no hay muchas personas, algunos músicos haciendo un poco de toques con la guitarra, algún caminante que pasa, alguna persona que pasa que vive en la calle.Año 1999.

 

Dos mujeres jóvenes, de unos 20 años, están en frente de la iglesia, están sentadas en una especie de andamio que hay en frente de la iglesia, toman una botella de vino, están allí mirando la gente que pasa, la miran poco a poco, no se hablan durante unos diez segundos, respiran lentamente.

 

Ariadna: Hace mucho tiempo no pasaba por aquí, parece que las cosas no cambian, me imagino en la colonia, hombres y mujeres caminando por esta misma plaza, donde fundaron Bogotá.

Camila: Si claro (en tono irónico afirma) las mujeres no salían a esta hora de la noche a tomarse un vino y escuchar la música, los colonos dominaban a los indígenas, y los obligaban a hacer lo que se les diera la gana, habría esclavos que eran esclavos por su color, por ser negros. ¡Claro que han cambiado las cosas!.

Ariadna: Es verdad, tal vez en esa época no se conocía lo que entendemos hoy por libertad. Sabes, yo creo que la libertad debe ser lo que cada uno desea hacer, sin destruir al otro, sin eliminarlo o obligarlo a trabajar, hacerlo esclavo.

Camila: la libertad debe ser una especia de sombrero donde uno se siente uno, donde puede hablar sin sentirse amarrado, donde se respetan los derechos de los otros, pero además donde no hablar, pensar, decir y participar no es un problema, sino todo lo contrario es la creatividad y la vida que habla y que dice lo que siente.

Pasa un hombre vendiendo manillas, decoración para las manos, como pulseras.

Camila: Mi libertad me dice que no le puedo comprar.

Artesano: -¿Cómo?

Camila: No tengo plata hermano, para la próxima.

Artesano: Si le escuche bien, yo no le vendo un trozo de estos hilos para quitarle su libertad, le vendo la manilla para que usted se reconozca en algo, para su identidad, para que se sienta más de esta tierra donde está viviendo ahora. Ciertamente le vendo un objeto como un intercambio por las monedas que me de, pero en este caso este objeto no es el exceso del consumismo, por el gusto y el deseo de abalanzarse a comprar, yo le vendo algo que tiene un sentido simbólico que va más allá de la moda y el comprar por llenarse de objetos.

Todos sonríen.

Ariadna: Debería dedicarse a la filosofía y no a vender manillas (lo dice en tono sonriente)

Artesano: ¡Si eso hago!, Vendo manillas para pagar en parte los estudios, pero bueno ya veo que hoy no vendo con ustedes, pero tranquilas. (Toma camino para irse)

Camila: No espere, me caen bien los filósofos, ¿cuánto vale?

Artesano: 500 pesos.

Camila: ¡espere! para los estudiantes buena gente como yo.

Artesano: Bueno para usted 300

Camila: listo.

Artesano: ¿Dé que color la quiere?

Camila: Esa la roja con verde, por verde por esperanza y roja por ser de izquierdas (sonríe).

Artesano: Veo que sabe bien elegir sus colores, ¿Se la pongo?

Camila: No es para ella, para Ariadna, es su hilo de Ariadna, para que se acuerde de mí.

Ariadna ríe

Ariadna: Hay tan vacano, ¡Que bien!, gracias. Usted es una Vacana. (Le da un abrazo a Camila)

El artesano pone la manilla a Ariadna y saca otra manilla amarillo y azul de su bolsillo.

Como ustedes me cayeron bien, se ganaron dos por una, pero yo escojo los colores, amarillo por la lucidez y azul por la libertad, (Sonríe y coge camino para irse). Bueno, chao y suerte.

Ariadna y Camila - Chao.

Ariadna: Buena gente el hombre

Camila: si buena gente

Ariadna: Me podría quedar aquí toda la noche escuchándolos a ellos cantar y tocar esa guitarra.

Escuche esa canción me encanta.

(Uno de los jóvenes que hacen la música comienza a cantar “El elegido” de Silvio Rodríguez).

Ariadna: -Usted sabe que pienso al escuchar esta música… no se que pensaría Silvio, pero a mi me parece que es como alguien que desea pasear un poco de aire y se encuentra con que las mariposas juegan con ese aire, las mariposas le roban el aire al que lo tenía, pero el que tenía el aire sonríe feliz viendo como su aire se va a costa de las mariposas amarillas.

 

Todas Amarillas. (Ariadna se levanta de su silla y hace el movimiento del viento, de las mariposas, hace mímica con sus brazos que de repente son alas ligeras y coloridas, mientras va contando la historia).

 

Camila: -¿Es usted un poco romántica no?

Ariadna: -Pues depende del bicho que me ha picado en la mañana, si me pica un mosquito, soy rápida y pragmática, si me pica una hormiga, trabajadora, pero esta mañana una mariposa me confundió con flor.

Camila: -Alguna vez haz pensado en dedicarte a la poesía, la literatura, esas cosas de los escritores.

Ariadna: -No, pero sabes que he pensado, en convertirme en artesana e irme de viaje por toda América latina, pero no como el Che que comenzó con Moto, yo quiero comenzar con mis artesanías para venderlas por ahí, hay mucha gente que lo hace… sabes. Ir a darse todo el viaje, hasta volver dentro de un año o dos a esta tierra. Pasar por todos lo países, ir sobre todo a pequeños pueblos, ver que hace la gente.

Camila: Es arriesgado para una mujer, robos, violaciones, se vuelca un camión y quién se entera.

(Aparecen imágenes de los periódicos, titulares, “Violación de una joven artesana que recorría Latinoamérica).

Ariadna: -Esos son patrañas, yo pienso en nuevas experiencias, en gente que te ayuda, en historias de amor y de terror que la gente te cuenta, en miedos sin odios, en sinceridad, en hambre también seguro, pero pienso en vivir y salir un poco de esta ciudad dura y cuadriculada, aunque Bogotá no sea para nada cuadriculada, siempre es una ciudad, y como ciudad tiene sus vicios, carros por las calles, edificios, polución, y las bicicletas se cuentan con los dedos, porque a ver si te atreves a andar en bicicleta, al lado de una buseta que va a 50.

(Al final aparecen imágenes de la ciudad, y dos bicicletas intentando liberarse de la presión de los carros).

 

Ariadna sale con su mochila, una estación al lado de un cartel que dice, Bienvenido a Bogotá, pero ella esta al otro lado, hacia la otra dirección, ella va hacia las afueras, saca de su Mochila una pequeña hoja escrita que dice “Viajo al Sur, Rumbo a la Patagonia”.

 

Un camionero le para, se llama Anturio.

Suba señorita.

Ariadna : Gracias

Anturio -Va para el sur ¿no?

Ariadna -Si voy para la Patagonia.

Anturio -Creó que es una vereda pequeña que esta a cuatro horas de Cali yendo a la montaña, pero yo voy para Cali, así que le puede servir.

Ariadna. -Pues la verdad está un poco más abajo, no es Patagonia Colombia, es Patagonia Argentina. (Sonríe y mira la Carretera con expresión de mujer decidida.)

 

Pero ese retazo de querer partir se queda en el aire y se queda mirando su mochila en el cuarto, son unos instantes de ternura consigo misma, luego se mira al espejo, se acaricia el rostro y se quiere desnuda, se ve los senos y los toca. Entonces, se mira frente a frente a su espejo y se dice:

Ojala me fuera a la Patagonia.

Saca un libro de Borges de la biblioteca y lo mira con ternura, lee algunas frases en voz alta.

Ariadna: “Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio. No hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas, esa teleología individual nos revela el orden secreto y prodigiosamente nos confunde con la divinidad.”

(Aparece la imagen del camión varias veces pasando por la pantalla sin eliminar el plano fijo de Ariadna leyendo frente al espejo).

Ariadna: -Estoy cansada de estar en estas cuatro paredes, estoy cansada de los ojos de la calle, la mirada de la mujer que me pide dinero todos los días en la esquina, no soporto el olor a carbón de la calle de la mazorca retorciéndose al mismos tiempo que mi estómago delira por no tener un grano de maíz en mi boca. Tanto solicitarle a la calle que me consintiera, pero ella solo me dice que no soy para ella que no soy sino un militante más sin esperanza que el de repetir la cotidianidad del trabajo y el agobio de no poder acariciar la libertad.

En la puerta está Camila, la mira fijamente, se queda unos segundos sin decir nada, solo se fija en su rostro bello, sólo se fija en la lágrima de Ariadna que no puede salir, sólo cierra la boca y aprieta los dientes.

Camila:- Vamos es hora del trabajo.

Ariadna: Yo no se porqué se me ocurrió la idea de seguirla Camila, de perderme en esa idea de que salir de casa estaba bien, sin tener que pasar por el camino fácil de casarse y luego tener hijos con un marido conveniente, yo no se porqué usted me dejó convencer con eso de que así me sentiría más libre. ¡Es que no me ve!, más flaca, con mirada de vampiro que devora la comida cada vez que la ve, no me ve con miedo a la soledad, y cansada de cortar flores, flores, y más flores en ese maldito campo de la nada, ¡Que mierda, no tenemos ni nevera!

Camila: Si quiere lárguese a que le cocine su mamá, a que su papa le esté presentando los amigos de sus vecinos, lárguese a que se la coma el oficio de su casa, lárguese a contar los vasos de la cocina de sus papis.

Camila-No estaba cansada de todo, yo le ofrecí una idea y usted la acepto, si quiere allí esta la puerta, vuelva a esa que no la dejaba crecer, a donde usted no era nada, ¿no se acuerda que no podía opinar?

(Sale una imagen de Ariadna en la mesa, con la cabeza baja, mientras su padre y hermano hablaban fuertemente, ella trataba de hablar, su padre le grita - Cállese que usted no sabe nada).

Camila tiene imágenes en la cabeza donde va haciendo oficios en la casa, limpiar, lavar, cuidar de los niños de su hermano, de los vecinitos que venían a visitar a los niños de su hermano.

La nada ojos que se paran en las paredes que deben estar limpias, ojos que tiene que limpiar todo, ojos que se contentan con denunciar la sombra de la soledad en sus corazones sin producir voces de delirio y libertad. Voces de trapero sucio, de ropa sucia siendo limpiada revisada, planchada, voces de la plancha que canta sus tristezas y las de su marido amado que sale a trabajar mientras ella en casa no conoce la calle, ni sabe que es un bar.

La nada se parece a esa ama de casa destino maldito de esa mujer que se va muriendo, pero le cuesta.

 

Camila.: Lárguese, ¿que espera?

Ariadna: ¡No me espero, ahora me aguanto!, me voy a trabajar con usted, al menos al final nos vamos al bar a hablar de nuestras cosas filosóficas.

 

Camila la mira con cara de incomprensión y se va.

 

En el trabajo, se escucha una voz dentro de los corazones de cada una.

-Rosa flor con espinas generalmente roja, pero dependiendo la industria puede ser cambiada por colores como verde esperanza, café azúcar, blanco sonrisa, amarillo sol, azul mar o rosado caricia.

 

Pero en el trabajo es rosa espina, rosa agresiva, rosa muerte, rosa soledad, rosa.

 

Ariadna en pensamiento anuncia entre sus cejas:

Cortar flores, para adornar las casas de los que pueden comprarlas, compran flores que duran un día, que duran algún tiempo, que son como las lágrimas, porque desaparecen rápidamente. Esas flores que asoman como diciendo lunas, diciendo sonrisas, diciendo gestos de formas y mitos, esas flores atravesadas, pulcras, suaves.

 

El capataz es cómo una burla, hombre en medio de tanta mujer cortando flores, el capataz es más sin embargo pequeño con los pómulos pegados a los huesos, es un hombre sombrío, no sonríe mientras camina, mira hondo cada vez que al parecer algo no va, como dos mujeres hablando, o cuando quiere más velocidad, esta intranquilo siempre al final del día, cuando sabe que tiene que rendir cuentas.

 

El capataz pasa el lado de Ariadna y entrevé un aire de libertad en algún sueño perdido, y le dice.

-Deje de andar pintando pajaritos en el aire, y póngase más bien a trabajar, rapidito que no tenemos todo el día.

Ariadna lo observa, y continúa su trabajo.

Ariadna piensa, “este bobo siempre molestando, como mosca de las flores, ahi zumbando ssssssssssss, ssssssssss, le falta picar. Me gustaría tener algo para aplastar esa mosca contra la pared. Mírelo ahi todo morboso, mirándole el culo a las viejas y soñando en tocarlo, morboso inmundo”.

 

Capataz: Deje de mirarme tanto y póngase las pilas que ya vamos a terminar hoy!.

 

Una compañera de trabajo de tez morena, delgada, con unos moños rojos en el cabello, cuando se cambia se pone ropa sexy, y se toca lo senos para subírselos. Mira a Ariadna y le pregunta.

-¿Qué le pasa?, la veo como rara.

-Ariadna, acabo de perder la manilla que me regalo Camila.

 

Que pasa?

Ariadna: me voy, me voy de viaje, ahora si, me voy a la Patagonia y no estoy bromeando.

Camila: ¿Y piensa que así se va encontrar?

Ariadna: Pero así voy a cambiar, voy a darme otra oportunidad, voy a tocar otras tierras y respirar otros aires, voy a sentir que cambio y voy a saber que cambio, voy a sentir que las decisiones son mías y no de los deseos de mis padres y sus insinuaciones de un mundo mejor para mi, me voy a leer la realidad de otra forma, me voy a discutir con los enredos de otros. Me voy a leer lo que no se.

Ariadna: Me voy con una maleta y mi hilo de Ariadna, así sabré que en el fondo se para donde voy y que al final de todo habrá un lugar donde pueda respirar un día y decir que todo valió la pena, pero estoy segura que ahora mismo todo está valiendo la pena, pero al detenerme estaré segura que habré seguido mis instintos y que parte de mis deseos se cumplieron, si me quedará aquí no sabría que hay al otro lado de estas tierras y no podría nunca comparar. No se puede hablar de lo que no se sabe, ni se conoce.

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