Poesía en mi menor
Un trozo de luna se paseaba entre las esquinas del universo
unos labios deseaban decir palabras llenas de ternuras con patas
unos ojos se despertaban al mundo y se sorprendían de sus colores
veían pájaros, estrellas, algas.
Una pregunta nacía en la fragancia de una rosa y un loro aprendía a hablar.
Todo parecía tener una belleza y cada belleza parecía tener todo.
Se descubría el mundo y se avanzaba, eran las ganas de viajar de nuevo,
de reír espacios desconocidos, de leer letras inquietantes, nuevas, densas.
Era todo y era cada esquina de la luna que crecía.
La luna crecía como ella.
Como ella…
20 de abril 2007